USO DEL CHUPETE, ¿SÍ O NO?

Cada vez, con mayor frecuencia, acuden a la consulta del ortodoncista y del logopeda niños con problemas de maloclusiones dentarias, malformaciones orofaciales y trastornos del habla.

En muchas ocasiones, dichos problemas son la consecuencia de una serie de hábitos, que dependiendo de la duración, intensidad y frecuencia con la que se producen podrán  dar lugar a la aparición de una serie de trastornos más o menos severos.

Por eso, a continuación expondremos la importancia del hábito de succión a lo largo del desarrollo infantil, explicando igualmente las posibles consecuencias si se produce un mal uso y abuso del mismo.

Desde que el bebé se encuentra en el útero materno se comienzan a producir una serie de funciones vitales, encontrándose entre ellas la succión. Dicho  reflejo suctorio ayudará a estimular el reflejo de deglución, resultando fundamental para proporcionar al niño una alimentación eficaz y segura a lo largo de su vida.

Un correcto hábito suctorio en los primeros meses de vida asegurará el perfecto crecimiento y formación de los distintos órganos que conforman el sistema orofacial.

De manera conjunta a la “succión nutritiva” (pecho materno o biberón), la mayoría de niños llevan a cabo lo que se conoce como “succión no nutritiva”, utilizando para ello el chupete o el dedo, resultando este último uno de los hábitos lesivos más frecuentes.

Pero, ¿resulta necesario el uso del chupete? y si es así, ¿hasta cuándo se debe de utilizar? El uso de un chupete adecuado a la etapa evolutiva en la que el niño se encuentre, le proporcionará tranquilidad y le ayudará a regularse. No obstante, un uso continuo, descontrolado y prolongado en el tiempo podrá producir alteraciones orgánicas y funcionales de los órganos orales (paladar ojival, mordida abierta, posición baja de la lengua, fomento de la respiración oral…), teniendo como consecuencia disfunciones en la respiración, en la deglución y en la producción del habla. Por tanto, se recomienda no utilizarlo más allá de los dos años y medio.

Para concluir, se debe de dejar claro que  padres y educadores tomen conciencia de la importancia de la función suctoria en el bebé, así como de las posibles consecuencias que puede producir el abuso de ciertos hábitos ,que aunque  a priori puedan contribuir a que la función alimenticia del niño sea llevada a cabo con éxito, deberán estar controlados.

Sara Castaño González

Logopeda Col. Nº 29/0886

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